26 de agosto de 2006

Mis dos pasiones

Vos me venís a ver porque hoy se cumple un año. No pibe rajá de acá. Mirá, te lo voy a decir una sola vez, mejor tomátelas porque no voy a hablar, no tengo ganas. Ya se lo dije a tu jefe: no me mandes a nadie, porque no voy a hablar. Además, para qué voy a decir algo, de qué va a servir que yo quiera dar explicaciones ahora después de tanto tiempo, pibe.
No, mejor andate, dale y no me insistas más. Te voy a decir una sola cosa y quiero que te quede bien grabado. El fútbol es el deporte más injusto que hay. Sí, no me mires con esa cara. Así como lo escuchas: es el deporte más injusto. Sino fijate lo que me pasó a mí. Porque todos vienen a preguntarme a mi qué pasó, por qué dije lo que dije. Y sabes una cosa, tengo ganas de que se vayan todos a concha de su madre.
Esto no es justo, por decir la verdad adentro de una cancha de fútbol, me pasó lo que me pasó. La injusticia en su máxima expresión. Cómo hago ahora para aclarar todo esto, quién me va a creer.
Vos estuviste esa tarde en la cancha y le viste la cara de los hinchas de Cayupán, me querían matar, ¿no?. Me contaron que rompieron el alambrado y se metieron a la cancha a buscarme. Yo, que solamente había dicho la verdad, que no tenía nada que ver, si hasta estaba lejos de la jugada. A mí me querían linchar. Estamos todos locos, no puede ser. El “tuerto” Julián andaba con la cuchilla de la carnicería buscándome desesperado. Hasta la chaira había llevado el muy turro.
Te digo que todo esto me lo contaron, porque cuando se armó el despelote, me metieron al vestuario y hasta que no se hizo de noche no salí. Mirá vos, ahora me acuerdo de todo el quilombo que se armó y pensar que lo teníamos todo dominado. El partido ya estaba en el bolsillo, lo único que había que hacer era esperar que corra el reloj. Porque Atlético no nos podía hacer un gol ni jugando todo el día. Eramos campeones del regional. Ahora todos estarían hablando de que otra vez le habíamos ganado el clásico a esos muertos de Atlético. Pero no, tenía que aparecer la intolerancia del árbitro. Que no te quede ninguna duda, la culpa no es mía. La culpa como siempre, la tienen los árbitros, que como nunca han jugado al fútbol, no saben un carajo de nada.
Sí, ya se pibe estoy recaliente, pero que querés que haga todavía me dura. Mirá, vos me conoces bien, sabes o te habrán contado mis dos pasiones: una es jugar al fútbol y la otra, que creo que es la más linda de todas, es la de relatar los partidos. Pero no cualquier partido, a mí me apasiona relatar los partidos que juego.
Jugador-relator contestaba cuando me preguntaban qué quería ser cuando sea grande. Siempre les decía lo mismo: jugador-relator. Había algunos que me decían: Tenés que elegir, no podés ser dos cosas a la vez. Yo no les decía nada, porque nunca hubiesen entendido que las dos pasiones mías, eran una sola. Con mis amigos cada vez que jugábamos un arco contra arco en la calle, con las plantas de acaciabola como palos del arco, elegíamos ser un equipo de fútbol. Entonces cada vez que pateábamos al arco decíamos: “le va a pegar Maradona. Le pegaaa!!. Goooolllll!”. Y así metían goles todos los jugadores de los equipos que elegíamos. Cuando elegía a la Argentina, hasta el Nery Pumpido hacía goles.
En esos tiempos eramos arquero y jugador, porque solamente jugábamos yo y José María, mi vecino. El era medio distraído, me acuerdo que cuando hicieron el cordón cuneta de la vereda, tardó como un tiempo en acordarse de que tenía que tener cuidado cuando se tirara a atajar la pelota. Sabíamos estar dos o tres días sin jugar por los moretones y raspaduras que sé hacía.
Qué tiempos aquellos, mama mía. Soñaba con jugar y relatar un partido como esa final. Un clásico, la tribuna llena, definición de campeonato. La verdad, que se me estaba haciendo realidad lo que había soñado toda la vida. Pero... siempre hay un pero. Que hermosa seria la vida si no existiera el pero. Y que lindo sería el fútbol pero existen árbitros como el Negro Arrieta. Decime la verdad, alguna vez viste un árbitro tan malo. Mal preparado, con un reglamento que no sé de donde mierda lo habrá sacado, el muy puto llegó tarde a todas las jugadas. Si el hijo de mil ese tiene la panza como chinche que va para el techo. Ehh pibe, no pongas esa cara, tengo razón cuando me las agarro con el árbitro.
Será podrido el negro ese me cagó la carrera en Cayupán. Te acordás como venía la definición. Habíamos empatado cero a cero en su cancha. Los teníamos en un arco, todo bajo control hasta que llegó esa jugada, porque era penal, gol y campeonato, vuelta olímpica... pero terminó siendo todo una gran cagada. En el quilombo con el árbitro nos echaron cinco jugadores y el partido se suspendió.
Sabes la bronca que tengo, el campeonato, todo estaba como yo lo había soñado. Ibamos a salir campeones por primera vez. Además, no solo estaba jugando bien, sino que hasta el relato del partido estaba saliendo espectacular. Si hasta el día de hoy me acuerdo. Todavía lo tengo en la mente, todo, las palabras, las imágenes, todo me quedó registrado, si hasta parece que lo estoy viendo y hasta me escucho...
“Se está viviendo un clima impresionante que baja de los cuatro costados del estadio. El partido sigue uno a ceeeroooo, con el golazo mío. Domina ampliamente la cancha Cayupan. Hay olor a gol en el arco de Atlético, pero pasa el peligro.
Vendemos que hay tiempo: Panadería La Flor del Prado, la única que hace la medialuna con la vuelta para otro lado.
Saca el arquero de Cayupan con un fuerte remate que va a caer en el círculo central. Rechaza el turco Hamad, y la pelota me va a caer a mí en la posición de carrilero por derecha, la bajo con el pecho, me le escapo a la marca del chueco Rodríguez, que es mi stopper. Me sale él numero seis... Gran amague de cintura!!! lo dejo desparramado en el suelo. Esto tiene que ser gol, por el arranque de la jugada vio... Me pica en diagonal el tuerto Marconetto y me arrastra las marcas para que me vaya solito pero me freno, veo el hueco y le pongo una pelota bárbara al gringo Cripa, que se va derechito al gol. No... faaauuul ¡¡Te-rri-ble¡¡ la entrada desde atrás del número dos de Atlético, el turco Hamad. Esto, por lo menos es para anaranjada.
Aaahhh!!! Noooo!!!!! Pero, ¿Qué hace el árbitro? Se equivoca el árbitro del encuentro al no cobrar una clara infracción!!!. Pero que está haciendo ahora. Me está sacando una amarilla a mi. Bueno esto hay que decirlo, el árbitro se ha vuelto a equivocar...”. Ahí me sacó la segunda amarrilla y cuándo me estaba por mostrar la roja vino el “Gringo” Cufré y lo durmió de una piña.

Pabloc

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